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Las cuatro claves de éxito de un proyecto educativo

Las cuatro claves del éxito de un proyecto educativo podrían definirse de la siguiente manera: 1. Ningún recurso educativo puede sustituir la capacidad de los niños y las niñas para actuar sobre su entorno. 2. Permitir que los alumnos realicen algún tipo de acción directa sobre el entorno en el que viven. 3. Reconocer la capacidad de niños y adolescentes para liderar una estrategia de cambio en su comunidad y en la sociedad. 4. Incluir y apoyar estrategias de innovación educativa, permitiendo que tanto alumnos como profesores y familias desarrollen entre ellos experiencias cooperativas de aprendizaje.

Desde PAU Education creemos en la importancia de los proyectos educativos como eje transformador de la sociedad, buscando contribuir de manera explícita y efectiva al desarrollo integral de los ciudadanos y ciudadanas.  Un proyecto educativo se puede desarrollar tanto dentro de la escuela como fuera de ella, involucrando a la comunidad en un único esfuerzo integrador y creador de valores fomentando la solidaridad y responsabilidad individual y colectiva del alumno, tanto en el aula como en la comunidad donde vive. 

Cuando aspiramos a estos objetivos, la creatividad, el espíritu emprendedor, el pensamiento crítico, analítico y la colaboración y participación conjunta, especialmente de las niñas y los niños, son campos que deben abordarse en toda su amplitud. 

La participación de los niños y las niñas debe ser un componente imprescindible de un proyecto educativo de tal envergadura. La participación activa y auténtica de los niños es esencial para una lucha eficaz por la preservación del planeta y contra el cambio climático, por ejemplo, o para un cambio de hábitos duradero que reduzca la obesidad y el sedentarismo. 

Uno de los papeles más efectivos que pueden desempeñar las niñas y los niños es el de investigar sobre la calidad del medio ambiente o sus condiciones de vida, y comunicar sus descubrimientos al resto de la comunidad. Esta investigación tiene más valor para la comunidad que algunas mejoras menores. Al investigar cuestiones reales de su comunidad y de sus propias vidas, y utilizar principios democráticos para hablar, por ejemplo, con los técnicos de un Ayuntamiento o representantes de la sociedad civil e informar de los resultados de su investigación, los niños y niñas tienen más voz que la que nunca habían tenido sus padres. 

En definitiva, un proyecto educativo constituye un potente instrumento para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tanto desde la perspectiva de la sensibilización como de la acción real. Este tipo de proyecto educativo debe promover una nueva forma de diálogo y comunicación que permita una apropiación creativa y constructiva por parte de TODOS, y especialmente los jóvenes, sobre todas las cuestiones vitales para nuestro futuro. 

Las cuatro claves del éxito de un proyecto educativo podrían definirse de la siguiente manera: 

1. Ningún recurso educativo puede sustituir la capacidad de los niños y las niñas para actuar sobre su entorno. 

2. Permitir que los alumnos realicen algún tipo de acción directa sobre el entorno en el que viven. 

3. Reconocer la capacidad de niños y adolescentes para liderar una estrategia de cambio en su comunidad y en la sociedad. 

4. Incluir y apoyar estrategias de innovación educativa, permitiendo que tanto alumnos como profesores y familias desarrollen entre ellos experiencias cooperativas de aprendizaje.

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